viernes, 19 de junio de 2026

Aquello que soy.

 He descubierto que la verdadera serenidad no consiste en escapar del ruido del mundo, sino en dejar de pertenecerle por completo. 

Porque llega un momento en el que el exterior continúa siendo el mismo incierto, cambiante, imprevisible y, sin embargo, algo dentro de nosotros deja de reaccionar como antes.

 Entonces comprendemos que la paz no era ausencia de conflicto, sino la capacidad de permanecer intactos en medio de él. 

Y tal vez madurar sea exactamente eso: aprender que el equilibrio interior vale más que cualquier intento desesperado por controlar aquello que nunca estuvo en nuestras manos.



jueves, 18 de junio de 2026

Exclusión social

 

Estoy mal psicológicamente y necesito que alguien entienda lo que significa vivir en exclusión social

Hoy escribo esto porque llevo demasiado tiempo guardándome muchas cosas dentro, y siento que necesito poner en palabras lo que estoy viviendo.

No estoy bien psicológicamente. Mi salud mental se ha ido deteriorando poco a poco, y gran parte de lo que me está pasando tiene que ver con la situación de exclusión social en la que vivo desde hace tiempo.

A veces la gente piensa que la exclusión social es solo no tener dinero o estar pasando una mala racha económica. Pero es mucho más que eso. Es sentir que estás fuera de todo. Fuera de las oportunidades, fuera de los espacios donde otros construyen su vida, fuera de las conversaciones, fuera incluso de la sensación de pertenecer a algún lugar.


Con el tiempo eso pesa. Mucho.

Te acostumbras a levantarte cada día sintiendo que no avanzas, que por mucho que intentes salir adelante siempre hay barreras invisibles frenándote. Empiezas a sentir cansancio emocional, ansiedad, frustración, tristeza constante… y poco a poco tu mente empieza a desgastarse.

Lo más duro no siempre es la situación en sí. Lo más duro es sentirte solo dentro de ella. Sentir que muchas veces nadie entiende lo que significa vivir así durante tanto tiempo, cómo afecta a tu autoestima, a tu energía, a tus ganas de seguir luchando.

Hay días en los que me siento completamente agotado por dentro.

Escribo esto porque necesito ayuda, pero también porque necesito que se entienda algo importante: vivir en exclusión social no solo afecta tus circunstancias externas, termina afectando profundamente quién eres por dentro.

No siempre se ven las heridas emocionales de una persona que lleva demasiado tiempo sobreviviendo en lugar de vivir.

Y a veces, lo único que uno necesita, antes que cualquier otra cosa, es que alguien escuche de verdad.

Gracias!!!

 Decidir acudir a una asociación especializada en adicciones no debería ser motivo de burla ni de juicio social. 

Sin embargo, en muchas ocasiones, el desconocimiento y la falta de empatía hacen que quienes dan el paso de buscar ayuda sean señalados o ridiculizados injustamente.

Cuando una persona atraviesa un proceso de adicción, no solamente enfrenta una dependencia, sino también una lucha interna profunda que afecta su salud mental, emocional y social.

 La presión externa, el rechazo o la sensación de sentirse expuesto ante la mirada de otros puede agravar aún más el sufrimiento, llegando incluso a desencadenar crisis psicológicas o episodios de gran vulnerabilidad emocional.

Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta.
(Carl Gustav Jung)

Buscar rehabilitación es un acto de responsabilidad y valentía.

 Reconocer que se necesita ayuda profesional requiere enfrentar miedos, aceptar límites personales y tomar la decisión de reconstruir la propia vida desde la honestidad.

La sociedad debería comprender que los procesos de recuperación no son motivo de humillación, sino ejemplos de resistencia humana. 

Reírse de quien busca sanar no solo refleja ignorancia, sino que puede convertirse en un factor que empeore situaciones ya delicadas, profundizando heridas psicológicas que muchas veces permanecen invisibles para los demás.

La rehabilitación no es debilidad. 

Es, en muchos casos, el comienzo más difícil y más digno que una persona puede elegir para recuperar su vida.

Antonio Gutiérrez Blanca.


¿Quién es Zaratustra y por qué Nietzsche lo convirtió en su gran portavoz filosófico?


Cuando pensamos en grandes filósofos que revolucionaron la forma de entender la existencia, uno de los nombres inevitables es Friedrich Nietzsche.

 Entre todas sus obras, hay una que destaca por su profundidad, su estilo poético y el enorme impacto que ha tenido en la filosofía moderna: Thus Spoke Zarathustra (Así habló Zaratustra).

Pero surge una pregunta inevitable:

  ¿Quién es Zaratustra y por qué Nietzsche eligió precisamente ese personaje para expresar sus ideas más radicales?


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El origen de Zaratustra

Zaratustra (o Zoroastro) fue un profeta de la antigua Persia, fundador del Zoroastrianism, una de las religiones monoteístas más antiguas de la historia. Su pensamiento giraba en torno a la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, planteando una visión moral del universo basada en opuestos absolutos.

Nietzsche toma esta figura histórica y la resignifica completamente.

¿Por qué? Porque, según el filósofo alemán, si Zaratustra fue uno de los primeros en establecer una moral basada en categorías absolutas como “bien” y “mal”, debía ser también el personaje ideal para anunciar la superación de esa misma moral.

“Así habló Zaratustra”: más que un libro, una revolución filosófica

Publicado entre 1883 y 1885, Thus Spoke Zarathustra no es un tratado filosófico convencional. Nietzsche escribe una obra casi profética, llena de metáforas, discursos poéticos y reflexiones que cuestionan los pilares de la cultura occidental.

A través de Zaratustra, Nietzsche introduce algunas de sus ideas más conocidas.

1. La muerte de Dios

Una de las frases más célebres del filósofo es: “Dios ha muerto”.

No significa literalmente la desaparición de una divinidad, sino el derrumbe de las creencias tradicionales que durante siglos habían dado sentido a la vida occidental. Para Nietzsche, la sociedad moderna había dejado de sostener verdaderamente esos valores.

2. El superhombre (Übermensch)

Ante la caída de los valores tradicionales aparece el concepto del superhombre.

No se trata de un ser superior físicamente, sino de una persona capaz de crear sus propios valores, vivir con autonomía y construir sentido sin depender de normas impuestas por la religión o la sociedad.

3. La voluntad de poder

Nietzsche plantea que el motor profundo del ser humano no es simplemente sobrevivir, sino expandirse, afirmarse y desarrollar plenamente su capacidad creadora.

La vida, para él, es impulso, transformación y crecimiento constante.

4. El eterno retorno

Otra idea central es la posibilidad de imaginar que nuestra vida se repite eternamente, una y otra vez, exactamente igual.

La pregunta que plantea Nietzsche es poderosa:

Si tuvieras que vivir tu vida infinitas veces, ¿la aceptarías tal como la has vivido?

Esta idea funciona como una prueba radical de autenticidad.

¿Por qué sigue siendo tan relevante hoy?

Más de un siglo después, Friedrich Nietzsche continúa siendo una referencia fundamental porque muchas de sus preguntas siguen vigentes.

En una época marcada por crisis de identidad, cuestionamiento de instituciones y búsqueda constante de propósito, Zaratustra sigue interpelándonos directamente.

Nietzsche nos obliga a preguntarnos algo incómodo pero profundamente humano:

¿Estamos viviendo según nuestras propias convicciones o simplemente obedeciendo valores heredados?


Una obra que sigue desafiando al lector

Thus Spoke Zarathustra no es un libro fácil, pero precisamente ahí reside su fuerza.

No busca ofrecer respuestas sencillas. Busca incomodar, provocar reflexión y empujar al lector a cuestionar todo aquello que considera verdadero.

Quizás esa sea la razón por la que, más de cien años después, Nietzsche sigue siendo uno de los pensadores más influyentes y también más discutidos de la historia.


En definitiva, Zaratustra no es solo un personaje literario: es la voz que Nietzsche eligió para anunciar una nueva manera de entender al ser humano, la libertad y el sentido de existir.



miércoles, 17 de junio de 2026

Después de un brote .

 

Después del brote, he tomado una decisión importante: por ahora no voy a salir de casa.

Mi salud mental necesita espacio, tiempo y calma. Hay momentos en la vida en los que uno se da cuenta de que seguir empujando como si nada hubiera pasado solo empeora las cosas, y este es uno de esos momentos para mí.

Tenerife Arico Nuevo...


No se trata de rendirse ni de desaparecer. 

Se trata de escuchar lo que mi mente y mi cuerpo llevan tiempo intentando decirme. 

Necesito detenerme, alejarme un poco del ruido exterior y concentrarme en recuperarme de aquello que me ha llevado hasta este punto.

Sé que muchas personas quizá no entiendan lo que significa atravesar un episodio relacionado con la salud mental.

 Desde fuera, quedarse en casa puede parecer aislamiento o distancia. 

Para mí, en este momento, significa protección, descanso y reconstrucción.

No sé cuánto tiempo necesitaré.

 No tengo una fecha exacta para volver a la rutina o para sentirme preparado para enfrentar de nuevo todo lo que hay ahí fuera.

Lo único que sé es que necesito este tiempo.

Así que durante una temporada, mi mundo será más pequeño: estas paredes, mis pensamientos, el silencio, el proceso de sanar y aprender a estar mejor.

A veces, avanzar no consiste en seguir caminando hacia adelante.

A veces, avanzar consiste simplemente en parar.

Antonio Gutiérrez Blanca.

Luis desca en paz....me as pasado el relevo y así lo siento-

Cuando la mente se rompe en mil pedazos.

 

 Vivir un brote psicótico

Es extraño intentar poner en palabras algo que, precisamente, sucede cuando las palabras dejan de encajar con la realidad.

Estoy escribiendo esto desde un hospital.

Hace poco atravesé un brote psicótico. Decirlo así, tan directo, parece sencillo. Vivirlo no lo fue. Porque un brote psicótico no es simplemente “estar mal” o “sentirse confundido”. Es experimentar cómo la mente empieza a construir una realidad distinta, una realidad que en ese momento parece completamente cierta, aunque desde fuera no lo sea.

Cancerbero.

A veces pensamos que perder el contacto con la realidad es algo lejano, algo que les ocurre a otras personas, en películas o en historias clínicas.

 Pero cuando sucede, no avisa con una alarma clara.

Empieza poco a poco.

Tal vez con insomnio.

Con pensamientos acelerados.

Con ansiedad que no desaparece.

Con la sensación de que todo tiene un significado oculto.

Con una sospecha constante.

Con miedo.

Hasta que llega un punto donde ya no sabes distinguir qué es real y qué no.

Y entonces tu propia mente, el lugar donde siempre has habitado, deja de sentirse segura.

Lo más duro no siempre es el brote en sí.

A veces lo más difícil viene después.

Despertar en un hospital.

Intentar reconstruir lo ocurrido.

Escuchar palabras médicas que te nombran algo que todavía no entiendes del todo.

Sentir vergüenza.

Sentir miedo por lo que pensarán los demás.

Preguntarte si volverás a ser la misma persona.

Pero aquí hay algo importante que estoy empezando a comprender:

La salud mental puede quebrarse igual que se quiebra cualquier otra parte del cuerpo.

Nadie juzga a alguien por necesitar atención médica cuando tiene una neumonía o una fractura. 

Sin embargo, cuando la mente colapsa, todavía existe demasiado silencio, demasiada incomprensión y demasiado estigma.

Un brote psicótico no define quién eres.

Es una experiencia profundamente dura, sí.

Pero no resume tu identidad.

No borra tu historia.

No cancela tu futuro.

Hoy estoy en una cama de hospital intentando entender todo esto.

Probablemente necesite tiempo.

Probablemente haya miedo en el camino.

Pero también sé algo:

Sobrevivir a un momento donde tu propia mente deja de sostenerte requiere una fuerza que muchas veces ni siquiera sabías que tenías.

Hablar de salud mental no debería ser un acto de valentía extraordinaria.

Debería ser normal.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona intentando volver a encontrarse consigo misma.

Y a veces sanar empieza así.

Nombrando lo que pasó.

Sin esconderlo.

Sin vergüenza.

24 horas mas...

Antonio Gutiérrez Blanca.

martes, 16 de junio de 2026

Separado del rebaño: la filosofía de construir tu propia identidad.

Vivimos rodeados de ruido. 

Opiniones ajenas, tendencias pasajeras, expectativas sociales, normas invisibles que nos dicen cómo vestir, qué pensar, qué desear e incluso quién deberíamos ser. 

En medio de todo eso, pocas personas se hacen una pregunta verdaderamente importante:

  ¿Estoy viviendo mi propia vida o simplemente estoy siguiendo al rebaño?

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dedicó gran parte de su pensamiento a cuestionar precisamente esto. Para él, la mayoría de las personas viven atrapadas dentro de una moral colectiva, una especie de programación social donde el individuo renuncia a su autenticidad para sentirse aceptado. A eso lo llamó la moral del rebaño.

El rebaño representa esa necesidad constante de pertenecer, de no incomodar, de no diferenciarse demasiado. Es el lugar donde se premia la obediencia y se castiga, muchas veces de forma silenciosa, a quien piensa diferente. Sin embargo, Nietzsche veía un peligro enorme en esa comodidad: cuando dejamos que otros definan nuestra identidad, dejamos también de descubrir quiénes somos realmente.

Separarse del rebaño no significa aislarse del mundo ni vivir en oposición permanente a los demás. Significa algo mucho más profundo: atreverse a pensar por cuenta propia. Cuestionar aquello que damos por sentado. Revisar creencias heredadas. Elegir conscientemente qué valores queremos sostener en lugar de aceptar automáticamente los valores que la sociedad nos entrega empaquetados.


Nietzsche proponía la idea del Übermensch o “superhombre”, no como un ser superior a otros, sino como un individuo capaz de crear su propio camino. Una persona que no vive reaccionando a expectativas externas, sino que se convierte en autor de su propia existencia.

Tener identidad propia exige valentía. Porque en el momento en que decides dejar de encajar automáticamente, comienzan las incomodidades. Ser auténtico implica aceptar que no siempre serás comprendido. Muchas veces la sociedad celebra la originalidad… pero solo cuando no desafía demasiado el orden establecido.

La verdadera libertad nace cuando dejas de preguntarte constantemente qué esperan los demás de ti y comienzas a preguntarte qué quieres construir tú. Ahí empieza el proceso de convertirte en alguien genuino.

Quizá el mayor acto de rebeldía hoy no sea gritar más fuerte ni seguir una corriente distinta solo por llevar la contraria. Quizá sea algo más simple y a la vez más difícil: conocerte lo suficiente como para no necesitar la aprobación del grupo para definir tu valor.

Separarte del rebaño es dejar de vivir en automático.

Es entender que tu identidad no debería ser una copia de lo que ves alrededor, sino una creación consciente nacida de tus experiencias, tus convicciones y tu voluntad.

Porque al final, como sugería Nietzsche, convertirse en uno mismo es una tarea difícil… pero probablemente sea la más importante de todas.

No naciste para repetir lo que otros esperan.

Naciste para descubrir quién eres cuando dejas de seguir al rebaño. 

lunes, 15 de junio de 2026

A veces el cuerpo habla antes que la mente.


El viernes desperté con un dolor intenso en la rodilla derecha. Inesperado. 

De esos pequeños acontecimientos físicos que, aunque aparentemente simples, tienen la extraña capacidad de obligarte a detenerte y mirar hacia dentro.

Y quizá no ha sido casualidad.

He pasado este fin de semana en una especie de observación silenciosa, no solo pendiente de cómo evolucionaba ese dolor, sino también contemplando otros movimientos, otros asuntos que llevan tiempo agitándose alrededor y que, de algún modo, parecen haber decidido coincidir en el mismo instante.

Hay momentos en los que la vida acumula preguntas sin ofrecer todavía respuestas.

Y uno aprende —o al menos lo intenta— a no reaccionar inmediatamente.

 A no correr hacia la necesidad casi automática de intervenir, corregir, resolver o anticipar. 

He dedicado estos días a algo que a veces cuesta más que actuar: esperar con conciencia.

Observar.

En Arico Nuevo Tenerife junto a Roma.

Pensar con serenidad en aquello que verdaderamente está en mis manos y en aquello que, por mucho que mi mente quiera domesticarlo, pertenece a territorios que no controlo.

Quizá crecer consiste precisamente en eso: en dejar de luchar contra todo lo que sucede y empezar a reconocer con honestidad dónde termina nuestra voluntad y dónde comienza el curso natural de las cosas.

Resulta curioso cómo a veces el cuerpo encuentra maneras muy precisas de recordarnos aquello que internamente necesitamos escuchar.

Tal vez esta rodilla no solo me pedía descanso físico.

Tal vez me estaba invitando a detener otro tipo de movimientos.

 Los impulsivos. 

Los que nacen del ruido interno.

 Los que nos hacen olvidar que no todo requiere una respuesta inmediata.

A veces sostener la calma también es una forma de acción.

Y quizá, en estos días, eso es exactamente lo que estoy aprendiendo otra vez: a permanecer sereno en medio de lo incierto, aceptando que no todo lo que importa depende de mí.

Casi estoico, en la línea de Marco Aurelio o ciertas reflexiones de Jiddu Krishnamurti.

sábado, 13 de junio de 2026

Evolucionar: construir una vida propia

 Hay algo que he empezado a comprender en los últimos años.

Nos enseñan a trabajar para sobrevivir, a consumir para sentir satisfacción momentánea y a repetir patrones que rara vez nos detenemos a cuestionar.

Pero… ¿alguna vez te has preguntado si realmente estás construyendo tu vida o simplemente estás administrando una rutina diseñada por otros?

Yo sí.

Y esa pregunta empezó a cambiar muchas cosas.

He decidido empezar a invertir cada recurso que genero de una forma diferente. Ya no pienso únicamente en ganar dinero.

Pienso en libertad.

Pienso en autonomía.

Pienso en construir una vida donde dependa cada vez menos de sistemas que me obligan a vivir reaccionando constantemente.

Me interesa aprender a sostenerme por mí mismo.

Ser más autosuficiente.


Entender qué necesito realmente y qué me han enseñado a necesitar.

He empezado a descubrir que la verdadera evolución personal no consiste en aparentar éxito, sino en convertirte en alguien capaz de gobernar su propia vida.

Y eso cambia completamente la manera en la que empiezas a usar tu tiempo, tu energía y tu dinero.

Cada decisión se convierte en una inversión en tu independencia futura.


Muchos buscan comodidad inmediata.

Yo estoy empezando a construir algo distinto.

Una vida diseñada conscientemente.

Más simple.

Más fuerte.

Más libre.

Quizás el mayor acto de rebeldía hoy no sea romper las reglas…

Sino dejar de vivir exactamente como esperaban que vivieras.

La pregunta es:

¿Estamos viviendo nuestra propia vida… o la versión que otros diseñaron para nosotros?

Seguimos construyendo un espacio para crear.

Seguimos construyendo un espacio para crear… y para encontrarse

Poco a poco, El Refugio Creativo Artesanal sigue tomando forma.

Cada mejora que hacemos en este espacio va mucho más allá de acondicionar un lugar físico. La intención siempre ha sido crear un pequeño refugio donde poder detenerse, respirar diferente y volver a conectar con aquello que muchas veces dejamos en segundo plano: nuestra parte más creativa, más íntima, más auténtica.




En estos días hemos incorporado nuevas mejoras que nos permiten seguir cuidando este espacio.

Hemos añadido un extintor, porque todo lugar que invita a permanecer merece ser también un lugar seguro.

Hemos mejorado la iluminación, algo fundamental cuando uno dedica tiempo a leer unas páginas en silencio, escribir pensamientos que necesitan salir, dibujar ideas nuevas o simplemente dejar que aparezca la inspiración.

También hemos incorporado una batería, una pequeña mejora técnica que nos aporta autonomía y nos ayuda a seguir dando estabilidad a este pequeño universo que estamos construyendo.

Pero, en realidad, no hablamos solo de objetos.

Hablamos de seguir dando forma a un lugar pensado para parar un poco el mundo exterior.

Un espacio donde sentarse a escribir sin prisas.

Donde abrir un libro y dejar que el tiempo pase despacio.

Donde coger un instrumento y crear música sin expectativas.

Donde trabajar con las manos, imaginar, diseñar, construir o simplemente escuchar el silencio.

El Refugio Creativo Artesanal sigue creciendo.

Y con cada pequeño avance, se acerca un poco más a lo que siempre quiso ser:

Un lugar donde crear también signifique encontrarse con uno mismo.

Antonio Gutiérrez Blanca   washap : 654726143

viernes, 12 de junio de 2026

Historia de Manuel José García Caparrós


Historia de Manuel José García Caparrós

Manuel José García Caparrós nació en Málaga el 26 de diciembre de 1958, en el seno de una familia trabajadora. Desde muy joven comenzó a trabajar, llegando a emplearse en la fábrica de Cervezas Victoria. Además, estaba afiliado al sindicato Comisiones Obreras, participando activamente en movimientos sociales y laborales.



Su nombre quedó marcado en la historia de Andalucía por los acontecimientos ocurridos el 4 de diciembre de 1977, una fecha clave durante la llamada Transición Española. Ese día, millones de andaluces salieron a las calles para reclamar una autonomía propia para Andalucía, exigiendo igualdad con otras comunidades históricas como Cataluña o el País Vasco. En Málaga, miles de personas participaron en una manifestación pacífica con este objetivo.

Durante la protesta, se produjo un momento de tensión cuando varios manifestantes intentaron colocar la bandera andaluza en el edificio de la Diputación Provincial de Málaga, algo que había sido prohibido por las autoridades. La situación derivó en cargas policiales por parte de la antigua Policía Armada, que respondió con violencia contra los manifestantes.

En medio del caos, Manuel José García Caparrós, que tenía solo 18 años, recibió un disparo que acabó con su vida en la zona de la Alameda de Colón, en Málaga. Aunque siempre se señaló que el disparo procedía de la policía, nunca se identificó oficialmente al responsable, y el caso permaneció durante décadas sin resolverse. (Wikipedia)

Su muerte provocó una gran conmoción en toda Andalucía. Miles de personas acudieron a su funeral, convirtiéndolo en un símbolo de la lucha por la autonomía andaluza y de las víctimas de la represión durante los últimos años del franquismo y la transición democrática.

Con el paso del tiempo, García Caparrós ha sido reconocido como uno de los grandes símbolos del andalucismo. En Málaga existen homenajes en su memoria, incluyendo placas conmemorativas, una calle con su nombre y reconocimientos institucionales como el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucía a título póstumo.

En años recientes, especialmente entre 2024 y 2025, se han impulsado nuevas iniciativas para desclasificar documentos oficiales y esclarecer definitivamente las circunstancias de su muerte, dentro de las políticas de memoria democrática en España. (Cadena SER)

Hoy, Manuel José García Caparrós sigue siendo recordado como un símbolo de la lucha por la libertad, la democracia y la autonomía de Andalucía, representando la memoria de quienes sufrieron la represión en uno de los momentos más delicados de la historia reciente de España.

Corrupción en España: un problema que sigue marcando la actualidad.

La corrupción sigue siendo uno de los temas que más preocupa a una parte importante de la sociedad española. Aunque en las últimas décadas se han impulsado reformas legales y mecanismos de transparencia, los escándalos continúan apareciendo y afectan tanto a instituciones públicas como a la confianza ciudadana.


Principales focos de corrupción en la España actual

1. Casos de corrupción política

Durante años, España ha vivido investigaciones y condenas relacionadas con financiación irregular de partidos, adjudicaciones públicas amañadas y uso indebido de fondos públicos. Casos como el de Partido Popular en la trama de Gürtel o investigaciones relacionadas con antiguos cargos del Partido Socialista Obrero Español han mantenido el debate abierto.

La corrupción política no solo genera pérdidas económicas: también erosiona la credibilidad institucional y aumenta el desapego ciudadano hacia la democracia.


2. Contratación pública bajo sospecha

Uno de los puntos más vulnerables sigue siendo la contratación pública. En distintas comunidades autónomas y ayuntamientos han surgido investigaciones por:

  • Sobrecostes en obras públicas
  • Adjudicaciones a empresas vinculadas políticamente
  • Comisiones ilegales en contratos públicos
  • Uso opaco de fondos extraordinarios

La digitalización ha mejorado parte del control, pero muchos expertos consideran que siguen existiendo debilidades estructurales.


3. Corrupción urbanística

España arrastra desde hace décadas numerosos escándalos relacionados con recalificaciones de suelo, licencias irregulares y desarrollos inmobiliarios ligados a intereses privados.

Uno de los casos más emblemáticos fue el de Caso Malaya, que sigue siendo referencia cuando se analiza este fenómeno.


4. Puertas giratorias y conflicto de intereses

Otro debate muy presente es el paso de altos cargos públicos a consejos de administración de grandes compañías privadas poco después de abandonar sus funciones públicas.

Empresas como Iberdrola, Endesa o Telefónica suelen aparecer en este debate sobre regulación e independencia institucional.


5. Percepción ciudadana y desconfianza institucional

Más allá de los casos concretos, uno de los efectos más graves es la pérdida de confianza.

Cuando la ciudadanía percibe que:

  • las instituciones no actúan con igualdad,
  • ciertos cargos gozan de impunidad,
  • las investigaciones tardan años en resolverse,

se debilita la legitimidad democrática.


¿Se está avanzando?

España ha desarrollado herramientas como:

  • Mayor transparencia administrativa
  • Fiscalización por organismos independientes
  • Protección a denunciantes
  • Digitalización de procedimientos públicos
  • Mayor vigilancia periodística

Instituciones como Transparencia Internacional España insisten en que aún queda recorrido para fortalecer la rendición de cuentas.


Conclusión

La corrupción no es un problema exclusivo de España, pero su impacto en la vida pública sigue siendo profundo. Combatirla exige instituciones sólidas, controles eficaces, una justicia ágil y una ciudadanía exigente.

La pregunta no es solo cuántos casos aparecen, sino qué mecanismos existen para impedir que vuelvan a repetirse.

Antonio Gutiérrez Blanca.


El olvido consagrado de los fariseos .

 

 

Ínclito o Perínclito: una reflexión filosófica sobre el reconocimiento, la virtud y la memoria.

En el lenguaje existen palabras que parecen haber quedado suspendidas en el tiempo, términos que alguna vez tuvieron peso, solemnidad y profundidad, pero que hoy sobreviven casi como reliquias lingüísticas. Dos de ellas son ínclito y perínclito. Ambas evocan prestigio, admiración y excelencia, pero detrás de su aparente similitud se esconden matices interesantes que pueden abrir una reflexión filosófica más amplia sobre cómo entendemos la grandeza humana.

El significado de lo admirable

La palabra ínclito proviene del latín inclitus, que significa célebre, ilustre, famoso por sus méritos. Tradicionalmente se utilizaba para referirse a personas cuyo valor, virtud o hazañas las hacían dignas de admiración pública.

Por otro lado, perínclito, menos frecuente en el habla contemporánea, intensifica ese significado. El prefijo peri- añade una idea de superioridad o excelencia extraordinaria. Ser perínclito no es simplemente ser notable; implica alcanzar un grado excepcional de reconocimiento, casi una condición de eminencia singular.

Pero más allá de la etimología surge una pregunta profundamente filosófica:

¿Qué significa realmente ser digno de admiración?

La filosofía del reconocimiento

Desde la antigüedad, la filosofía ha intentado comprender por qué ciertos individuos son elevados por encima de otros en la conciencia colectiva.

Para Aristóteles, la excelencia humana (areté) no dependía de la fama, sino de la realización plena de las virtudes. Un hombre no era admirable porque otros lo reconocieran, sino porque había cultivado en sí mismo la mejor versión de su naturaleza.

Desde esta perspectiva, alguien ínclito sería aquel cuya virtud se hace visible.

Pero entonces aparece una tensión inevitable:

¿La grandeza existe en sí misma o necesita ser observada para existir?

La modernidad complejizó aún más esta cuestión.

Hegel y la necesidad de ser reconocido

El filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel sostenía que la conciencia humana necesita reconocimiento externo para constituirse plenamente. No somos únicamente lo que creemos ser; también somos aquello que otros reconocen en nosotros.

Bajo esta mirada, ser ínclito implica un fenómeno social.

No basta con poseer virtudes interiores. Es necesario que una comunidad valide esas virtudes.

Aquí perínclito adquiere una dimensión más poderosa: representa no solo la excelencia, sino la excelencia reconocida universalmente.

Sin memoria colectiva, no existe gloria.

Nietzsche y la sospecha sobre la admiración

Sin embargo, no toda filosofía celebra esta necesidad de reconocimiento.

Friedrich Nietzsche desconfiaba profundamente de la admiración colectiva. Consideraba que muchas veces la sociedad exalta figuras no por verdadera grandeza, sino porque representan valores cómodos para la mayoría.

Entonces surge otra pregunta incómoda:

¿A quién llamamos admirable y por qué?

Tal vez lo ínclito no sea un atributo objetivo, sino una construcción cultural.

Lo que una época considera heroico, otra puede considerarlo banal o incluso cuestionable.

La paradoja contemporánea

Vivimos en una era donde la fama parece haberse democratizado.

Las redes sociales han alterado radicalmente la relación entre mérito y reconocimiento. Hoy una persona puede ser conocida por millones sin necesariamente encarnar virtud, sabiduría o excelencia.

Esto obliga a reconsiderar antiguas palabras como ínclito y perínclito.

Antes, la admiración solía estar asociada a logros trascendentes: grandes pensadores, artistas, científicos o líderes.

Hoy la visibilidad muchas veces reemplaza al mérito.

Ser visto se confunde con ser admirable.

Una última pregunta

Tal vez la diferencia más profunda entre ambas palabras no sea lingüística sino existencial.

Ínclito podría representar la aspiración humana a cultivar la excelencia interior.

Perínclito, en cambio, simbolizaría el deseo de que esa excelencia trascienda y quede inscrita en la historia.

Pero entonces queda abierta la cuestión fundamental:

¿Buscamos ser virtuosos o buscamos ser recordados?

Porque quizás toda vida humana oscila permanentemente entre esas dos aspiraciones.

No entre existir y desaparecer.

Sino entre vivir con autenticidad o perseguir la inmortalidad a través de la mirada de otros.

“Que tire la primera piedra…”

No se trata solamente de un acto físico, sino del impulso profundo que habita en el ser humano: juzgar al otro para sentirnos momentáneamente superiores.

Cada piedra lanzada lleva dentro una declaración silenciosa: yo no soy como tú.

Y quizás ahí nace una de las grandes contradicciones humanas, porque quien condena suele olvidar que también está hecho de grietas.

El juicio hacia los demás muchas veces no nace de la justicia, sino de la necesidad de esconder nuestras propias sombras.

Tal vez por eso la verdadera pregunta nunca fue quién merece ser castigado… sino quién puede afirmar honestamente que está libre de toda contradicción.

Vivimos señalando faltas ajenas mientras cargamos un inventario privado de errores que justificamos con facilidad.

Y entonces la piedra deja de ser un objeto. Se convierte en símbolo: ego, moral selectiva, fragilidad disfrazada de certeza.

Quizás la evolución del ser humano no comienza cuando aprende a juzgar el mal… sino cuando reconoce que también participa de él.

Villanueva del rosario-Málaga.  mis comienzo en la escalada. Zona: El Roao o Kaos.

 

El olvido consagrado de los fariseos

Existe una forma de olvido más peligrosa que la simple ignorancia: aquella que se reviste de virtud.

Los fariseos no olvidaban por falta de memoria; olvidaban por conveniencia. Habían consagrado el acto de recordar únicamente aquello que sostenía su autoridad, mientras enterraban todo aquello que los obligaba a mirarse con honestidad.

El problema nunca fue la ley, sino la extraña costumbre humana de convertir los principios en instrumentos de superioridad moral. 

Cuando la norma deja de ser un camino hacia la verdad y se transforma en un pedestal, nace una forma elegante de corrupción: creer que cumplir externamente equivale a estar interiormente limpio.

El fariseísmo no pertenece solamente al pasado. Sobrevive cada vez que el ser humano exige perfección ajena mientras negocia en silencio sus propias contradicciones.

El verdadero olvido de los fariseos fue este: olvidar que toda justicia que no comienza por uno mismo termina siendo apenas una máscara del ego.

Y quizás la tragedia eterna del hombre no sea cometer errores… sino convencerse de que su manera de equivocarse merece menos juicio que la de los demás.

Antonio Gutiérrez Blanca.