Anoche tormenta...del aberruncho...gorda!!!
Hoy comienza la Feria de Málaga.
Mientras la ciudad se llena de luces, música, casetas y ruido, yo he decidido quedarme en casa.
No porque esté triste.
No porque me falte vida.
Simplemente porque hoy mi manera de celebrar es otra.
Esta madrugada la tormenta me despertó. Lluvia, viento, truenos… y Málaga cambiando el sonido de la noche por el de la Feria.
Y aquí estoy.
En mi rincón.
Con Roma y el Negro.
Con mis cosas alrededor.
Con una libreta, una idea y muchas ganas de seguir creando.
Ellos no preguntan dónde está la fiesta.
Ellos simplemente están.
Y quizá ahí está una de las cosas más bonitas que he aprendido: no necesito estar donde está todo el mundo para sentirme vivo.
Mi Feria puede ser una noche de lluvia.
Puede ser escribir.
Puede ser escuchar música.
Puede ser mirar a mis perros y agradecer que estén a mi lado.
Puede ser crear algo que ayer ni siquiera existía.
Porque crear también es una forma de resistencia.
Cuando has pasado por momentos en los que parecía que todo estaba perdido, volver a crear significa decirle a la vida:
«Aquí sigo.»
No necesito ruido para sentirme vivo.
Necesito libertad.
Necesito imaginación.
Necesito mis perros.
Necesito seguir caminando.
Así que mientras Málaga celebra su Feria, yo celebro algo más íntimo:
estar aquí, tranquilo, creando mi propio camino.
Roma a un lado.
El Negro al otro.
Y delante de mí, una página en blanco.
¿Qué más necesito?
Duende Errante
Respirando. Paso a paso.
Porque no siempre hay que seguir a la multitud.
A veces hay que tener el valor de crear tu propia fiesta.

