viernes, 19 de junio de 2026

Aquello que soy.

 He descubierto que la verdadera serenidad no consiste en escapar del ruido del mundo, sino en dejar de pertenecerle por completo. 

Porque llega un momento en el que el exterior continúa siendo el mismo incierto, cambiante, imprevisible y, sin embargo, algo dentro de nosotros deja de reaccionar como antes.

 Entonces comprendemos que la paz no era ausencia de conflicto, sino la capacidad de permanecer intactos en medio de él. 

Y tal vez madurar sea exactamente eso: aprender que el equilibrio interior vale más que cualquier intento desesperado por controlar aquello que nunca estuvo en nuestras manos.



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