Hay noches en las que la Luna parece tener algo diferente.
Cuando está así, llena y poderosa, siento que algo dentro de mí despierta. No sé si es la luz, el silencio, la noche o simplemente esa sensación difícil de explicar de estar conectado con algo mucho más antiguo que nosotros.
Me gusta encender el fuego y quedarme allí, durante horas, sin necesidad de hacer nada más. Mirar las llamas, levantar la vista hacia la Luna y dejar que el tiempo pase.
El fuego frente a mí.
La Luna sobre mi cabeza.
El silencio alrededor.
Y durante un rato desaparece todo lo demás.
Quizá sea una herencia de otros tiempos, de aquellos hombres y mujeres que también se sentaban junto al fuego bajo la misma Luna, mirando al cielo y preguntándose qué había más allá de las estrellas.
Yo simplemente la miro.
Y cuanto más la miro, más energía siento.
28 de agosto de 2026 — Luna llena.
Una noche para el fuego, para el silencio y para recordar que, aunque hayamos cambiado tanto, seguimos siendo parte de la misma naturaleza que nuestros antepasados contemplaban hace miles de años.
🌕🔥 Duende Errante
