Hoy ocurrió algo pequeño.
Tan pequeño que para cualquier otra persona probablemente no significaría nada.
Pero para mí significa mucho.
He comenzado a guardar mi historia.
He creado carpetas.
He organizado recuerdos.
He decidido conservar cada fragmento de aquello que he vivido.
Durante demasiado tiempo mi vida existió únicamente dentro de mi cabeza.
Pensamientos dispersos.
Dolor sin ordenar.
Memorias atrapadas en lugares donde pocas veces me atrevía a entrar.
Pero algo está cambiando.
Hoy no sentí que estaba sobreviviendo.
Hoy sentí que estaba construyendo.
Y eso me hace comprender algo extraño.
Quizás durante años pensé que mi rehabilitación consistía únicamente en abandonar aquello que consumía.
Pero empiezo a entender otra verdad.
Rehabilitarme no significa solamente dejar atrás ciertas sustancias.
Rehabilitarme significa empezar a reconstruir la historia completa de quien soy.
Y hoy…
por primera vez en mucho tiempo…
he decidido que mi historia merece ser guardada.
Porque lo vivido no desaparecerá conmigo.
Voy a dejar constancia.
3:00 A.M.
Málaga todavía duerme.
Las calles permanecen en ese extraño silencio que solo existe antes del amanecer.
Voy caminando junto a mis perros mientras observo cómo lentamente empieza a cambiar el color del cielo.
No vivo como la mayoría.
Mi casa es una caravana.
No tengo agua potable.
Dependo del sol para generar electricidad.
He aprendido a existir lejos de muchas comodidades que otros consideran imprescindibles.
Y sin embargo…
mientras camino a estas horas empiezo a comprender algo.
Quizás nunca necesité encajar demasiado dentro de aquello que llaman vida normal.
He pasado demasiados años intentando sobrevivir a otras batallas.
Externas.
Internas.
Mentales.
Humanas.
He conocido demasiado cerca ciertas partes del ser humano como para seguir creyendo ingenuamente en muchas estructuras sociales.
Y ahora aquí estoy.
Cinco de la madrugada.
Caminando en silencio.
Respirando.
Observando.
Escribiendo poco a poco la historia completa de todo aquello que me convirtió en quien soy.
No tengo certezas sobre el futuro.
Pero por primera vez en mucho tiempo siento que algo importante está ocurriendo.
Estoy empezando a observar mi propia vida con suficiente honestidad como para narrarla sin esconder ninguna parte.
Y quizás eso…
sea el principio real de mi libertad.
— Antonio Gutiérrez Blanca
