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sábado, 15 de agosto de 2026

Empieza la Feria y yo creando

 Anoche tormenta...del aberruncho...gorda!!!

Hoy comienza la Feria de Málaga.


Mientras la ciudad se llena de luces, música, casetas y ruido, yo he decidido quedarme en casa.

No porque esté triste.
No porque me falte vida.
Simplemente porque hoy mi manera de celebrar es otra.

Esta madrugada la tormenta me despertó. Lluvia, viento, truenos… y Málaga cambiando el sonido de la noche por el de la Feria.

Y aquí estoy.

En mi rincón.
Con Roma y el Negro.
Con mis cosas alrededor.
Con una libreta, una idea y muchas ganas de seguir creando.

Ellos no preguntan dónde está la fiesta.

Ellos simplemente están.

Y quizá ahí está una de las cosas más bonitas que he aprendido: no necesito estar donde está todo el mundo para sentirme vivo.

Mi Feria puede ser una noche de lluvia.

Puede ser escribir.

Puede ser escuchar música.

Puede ser mirar a mis perros y agradecer que estén a mi lado.

Puede ser crear algo que ayer ni siquiera existía.

Porque crear también es una forma de resistencia.

Cuando has pasado por momentos en los que parecía que todo estaba perdido, volver a crear significa decirle a la vida:

«Aquí sigo.»

No necesito ruido para sentirme vivo.

Necesito libertad.

Necesito imaginación.

Necesito mis perros.

Necesito seguir caminando.

Así que mientras Málaga celebra su Feria, yo celebro algo más íntimo:

estar aquí, tranquilo, creando mi propio camino.



Roma a un lado.
El Negro al otro.

Y delante de mí, una página en blanco.

¿Qué más necesito?

Duende Errante

Respirando. Paso a paso.

Porque no siempre hay que seguir a la multitud.
A veces hay que tener el valor de crear tu propia fiesta.

Entre el último petardo y el primer trueno

 

Entre el último petardo y el primer trueno

Esta madrugada me desperté a las dos.

Málaga estaba metida en una de esas noches de verano que parecen tener vida propia. Viento fuerte, lluvia, relámpagos y truenos rompiendo el silencio.

Y entonces ocurrió algo curioso.

Me desperté justo con el último petardo de la noche y el primer trueno de la tormenta.

Como si Málaga hubiera cambiado de escenario en un segundo.

Hoy comienza la Feria. La ciudad se prepara para la música, las luces, las calles llenas de gente y las noches largas.

Pero yo me quedo un momento aquí.

Escuchando la lluvia.

Mirando cómo el viento mueve los árboles.

Sintiendo ese olor a tierra mojada que solo aparece cuando el cielo decide descargar sobre nosotros.

Hay momentos que no necesitan nada más.

No hace falta música, ni ruido, ni multitudes.

A veces basta con estar despierto mientras todo sucede.


Roma y el Negro descansan cerca. Yo escucho la tormenta y pienso en todas esas veces que la vida también ha parecido una tormenta.

Porque quizá crecer no consiste en conseguir que deje de llover.

Quizá consiste en aprender a quedarse.

A respirar.

A esperar.

A descubrir que después del trueno también llega el silencio.

Y que incluso en mitad de una tormenta puede existir algo hermoso.

Esta noche, cuando Málaga esté de Feria, seguramente habrá luces por todas partes.

Pero yo recordaré esta madrugada.

El momento exacto en que terminó el último petardo y comenzó el primer trueno.

Porque hay amaneceres que no necesitan salir el sol para empezar.

Duende Errante
Respirando. Paso a paso.