martes, 13 de octubre de 2026

EL SILENCIO DE LOS LUGARES VACÍOS...

Cuando dejas de necesitar la compañía de la multitud.

Últimamente me encuentro reflexionando sobre algo que cada vez tengo más presente: cada vez me gusta menos estar en determinados ambientes sociales. Lugares llenos de gente, conversaciones que se repiten, ruido, apariencias y esa necesidad constante de relacionarse, opinar y participar en todo.

No sé si será cuestión de madurez, de experiencias vividas o simplemente de empezar a conocerme un poco mejor. Lo que sí sé es que cada vez valoro más mi tranquilidad.

Hay momentos en los que prefiero sentarme junto al río, escuchar el viento, encender un fuego, observar la luna o simplemente permanecer en silencio. Sin tener que explicar nada, sin sentirme obligado a participar y sin necesitar la aprobación de nadie.


                                                      Castejón de Sos, valle de Benasque... Yo.


No creo que sea cuestión de rechazar a las personas. Tampoco de sentirme superior a nadie. Simplemente estoy aprendiendo que no todos los lugares me aportan algo y que no todas las compañías alimentan aquello que quiero construir dentro de mí.

Jung hablaba de la importancia de mirar hacia nuestro interior para descubrir quiénes somos. Quizás parte de ese camino consista precisamente en aprender a estar solos sin sentirnos abandonados.

Vivimos en una sociedad donde parece que estar siempre acompañado, conectado y disponible es sinónimo de felicidad. Sin embargo, pocas veces nos enseñan el valor de la soledad elegida, esa que no duele, sino que libera.

Nietzsche nos dejó una reflexión profunda sobre el individuo y su camino: no siempre debemos seguir el camino de la mayoría.

Y es que llega un momento en la vida en el que uno empieza a seleccionar sus batallas, sus conversaciones, sus amistades y, sobre todo, los lugares donde decide entregar su energía.

No necesito estar en todas partes. No necesito gustarle a todo el mundo. No necesito llenar cada silencio con palabras.

Prefiero pocas personas, pero auténticas. Conversaciones que tengan sentido. Naturaleza antes que artificio. Libertad antes que obligación.



                                                         

                                                        Albarracin,- El Rellano5+                


Quizás esté cambiando. Quizás simplemente esté dejando de vivir pendiente de lo que se espera de mí.

Eso sí, tampoco quiero confundir la tranquilidad con levantar muros. El ser humano necesita afecto, amistad y vínculos verdaderos. No se trata de desaparecer del mundo, sino de aprender a relacionarnos sin perder nuestra propia esencia.

Porque una cosa es estar solo y otra muy diferente sentirse solo.

A veces, alejarse del ruido no significa alejarse de la vida. Significa empezar a escucharla.

Y yo, cada vez más, encuentro muchas respuestas en ese silencio.

— Duende Errante

La libertad también consiste en poder elegir dónde no estar.

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