miércoles, 14 de octubre de 2026

A TODOS LOS QUE FORMÁIS PARTE DE DUENDE ERRANTE… GRACIAS.

Quiero detenerme un momento para daros las gracias. A quienes seguís esta pequeña aventura, a quienes leéis mis reflexiones, compartís mis publicaciones, os detenéis unos segundos a contemplar una fotografía o simplemente permanecéis en silencio al otro lado de la pantalla.

Quizás no nos conozcamos personalmente, quizás vivamos a cientos o miles de kilómetros, pero hay algo que nos une: las ganas de sentir, de pensar y de buscar algo más allá de lo que nos han enseñado.

Duende Errante nació como un espacio de desconexión, creación y vida sencilla. Un rincón construido con mis propias manos, con madera, música, naturaleza, experiencias y también cicatrices. Un lugar donde compartir una parte de mí, sin máscaras y sin pretender ser ejemplo de nadie.

Pero hoy quiero lanzaros una reflexión.

¡NO DEJÉIS QUE NADIE OS ROBE LA LIBERTAD!

Vivimos en una sociedad que muchas veces nos enseña a obedecer antes que a pensar, a consumir antes que a vivir, a aparentar antes que a sentir. Nos acostumbramos a correr detrás de objetivos que quizá ni siquiera son nuestros.

Nos hacen creer que ser libres es tener dinero, propiedades o reconocimiento, cuando quizás la verdadera libertad comienza dentro de nosotros.

Atreveos a cuestionar, a equivocaros, a cambiar de rumbo. Aprended a estar solos sin sentiros vacíos. Cuidad vuestra naturaleza, vuestra dignidad y vuestra capacidad de pensar por vosotros mismos.



Como diría Nietzsche, hay que atreverse a convertirse en quien uno es. Y como nos enseñó Jung, también debemos mirar nuestra propia sombra si queremos conocernos de verdad.

No os pido que penséis como yo. Os invito a pensar por vosotros mismos.

No os pido que sigáis ningún camino. Os animo a encontrar el vuestro.

Porque la libertad no consiste en hacer cualquier cosa, sino en vivir sin traicionarnos, respetando la libertad de los demás.

Gracias por estar ahí, por acompañarme y por dar vida a este pequeño universo llamado DUENDE ERRANTE.

Sigamos caminando, creando, aprendiendo y cuestionando.

Que nunca nos falten motivos para luchar, sueños por cumplir ni caminos por descubrir.

NO BUSQUÉIS ENCAJAR EN EL MUNDO. CONSTRUID UN MUNDO EN EL QUE PODÁIS SER VOSOTROS MISMOS.

Con respeto, rebeldía y mucho duende.

Antonio Gutiérrez Blanca
DUENDE ERRANTE – Donde vive el duende.

PELEANDO CON MI SOMBRA

Días de silencio, meditación y transmutación.

Todavía hay días en los que sigo peleando con mi propia sombra.

Días en los que necesito detenerme, sentarme conmigo mismo y observar todo aquello que llevo dentro. Intentar comprender mis pensamientos, mis emociones, mis contradicciones y esas partes de mí que todavía necesitan tiempo para encontrar su lugar.

No siempre tengo respuestas. Tampoco pretendo tenerlas.




Estoy aprendiendo a conocerme, a aceptarme y a comprender que la transformación personal no sucede de un día para otro. Hay batallas que no se ganan luchando, sino aprendiendo a observarlas sin dejar que nos gobiernen.

Últimamente estoy viviendo días de mucha meditación y reflexión. No me apetece demasiado salir de casa. No es que haya dejado de sentir curiosidad por el mundo, ni que haya perdido las ganas de vivir. Es que, en determinados momentos, necesito proteger mi tranquilidad y cuidar mi equilibrio.

Estoy siguiendo un tratamiento y aprendiendo a reconocer qué situaciones, ambientes y estímulos me hacen bien y cuáles pueden perjudicarme.

Y después está el mundo exterior.


Observar cómo funciona nuestra sociedad, la política, la vivienda, las desigualdades, la falta de empatía y tantas contradicciones termina, en ocasiones, hundiendo la moral. Parece que hemos normalizado vivir enfrentados, competir constantemente y mirar hacia otro lado cuando alguien necesita una mano.

No quiero convertirme en alguien que vive enfadado con el mundo. Tampoco quiero permitir que todo ese ruido termine ocupando el espacio que necesito para reconstruirme.

Quizá por eso busco cada vez más la naturaleza, el silencio, la madera, la música, la lectura y esos pequeños momentos en los que puedo volver a escucharme.

Carl Jung hablaba de la importancia de mirar nuestra propia sombra. No para destruirla, sino para reconocerla e integrarla. Y quizá ese sea uno de los trabajos más difíciles del ser humano: dejar de huir de uno mismo.


«A veces necesito alejarme del ruido del mundo para no perder la paz que tanto me está costando construir».


No estoy en mi mejor momento todos los días. Hay avances, retrocesos, dudas y momentos de incertidumbre. Pero sigo aquí, trabajando en mí, intentando encontrar un equilibrio y aprendiendo a respetar mis propios tiempos.

No necesito demostrarle nada a nadie.

Mi camino no tiene que parecerse al de los demás. Mi recuperación, mi tranquilidad y mi dignidad también merecen un espacio.





A veces, apartarse un poco del ruido no significa abandonar el mundo. Significa intentar encontrar la manera de volver a él sin perderse por el camino.

No estoy huyendo de la vida. Estoy aprendiendo a vivirla de otra manera.

Duende Errante.

Transmutación, aceptación, resiliencia y libertad.

martes, 13 de octubre de 2026

EL SILENCIO DE LOS LUGARES VACÍOS...

Cuando dejas de necesitar la compañía de la multitud.

Últimamente me encuentro reflexionando sobre algo que cada vez tengo más presente: cada vez me gusta menos estar en determinados ambientes sociales. Lugares llenos de gente, conversaciones que se repiten, ruido, apariencias y esa necesidad constante de relacionarse, opinar y participar en todo.

No sé si será cuestión de madurez, de experiencias vividas o simplemente de empezar a conocerme un poco mejor. Lo que sí sé es que cada vez valoro más mi tranquilidad.

Hay momentos en los que prefiero sentarme junto al río, escuchar el viento, encender un fuego, observar la luna o simplemente permanecer en silencio. Sin tener que explicar nada, sin sentirme obligado a participar y sin necesitar la aprobación de nadie.


                                                      Castejón de Sos, valle de Benasque... Yo.


No creo que sea cuestión de rechazar a las personas. Tampoco de sentirme superior a nadie. Simplemente estoy aprendiendo que no todos los lugares me aportan algo y que no todas las compañías alimentan aquello que quiero construir dentro de mí.

Jung hablaba de la importancia de mirar hacia nuestro interior para descubrir quiénes somos. Quizás parte de ese camino consista precisamente en aprender a estar solos sin sentirnos abandonados.

Vivimos en una sociedad donde parece que estar siempre acompañado, conectado y disponible es sinónimo de felicidad. Sin embargo, pocas veces nos enseñan el valor de la soledad elegida, esa que no duele, sino que libera.

Nietzsche nos dejó una reflexión profunda sobre el individuo y su camino: no siempre debemos seguir el camino de la mayoría.

Y es que llega un momento en la vida en el que uno empieza a seleccionar sus batallas, sus conversaciones, sus amistades y, sobre todo, los lugares donde decide entregar su energía.

No necesito estar en todas partes. No necesito gustarle a todo el mundo. No necesito llenar cada silencio con palabras.

Prefiero pocas personas, pero auténticas. Conversaciones que tengan sentido. Naturaleza antes que artificio. Libertad antes que obligación.



                                                         

                                                        Albarracin,- El Rellano5+                


Quizás esté cambiando. Quizás simplemente esté dejando de vivir pendiente de lo que se espera de mí.

Eso sí, tampoco quiero confundir la tranquilidad con levantar muros. El ser humano necesita afecto, amistad y vínculos verdaderos. No se trata de desaparecer del mundo, sino de aprender a relacionarnos sin perder nuestra propia esencia.

Porque una cosa es estar solo y otra muy diferente sentirse solo.

A veces, alejarse del ruido no significa alejarse de la vida. Significa empezar a escucharla.

Y yo, cada vez más, encuentro muchas respuestas en ese silencio.

— Duende Errante

La libertad también consiste en poder elegir dónde no estar.

lunes, 12 de octubre de 2026

EL CAOS DE UNA SOCIEDAD SIN RUMBO

 ¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO COMO SOCIEDAD?

Vivimos en un mundo que parece haber perdido el norte.

La vivienda se ha convertido en un lujo, tener un techo digno parece un privilegio y trabajar ya no garantiza poder vivir con tranquilidad. Mientras tanto, los precios suben, los salarios no alcanzan y miles de personas sobreviven haciendo malabares para llegar a final de mes.

La política se ha convertido, demasiadas veces, en un espectáculo de enfrentamientos, promesas y discursos. Unos hablan de poder, otros de crecimiento, otros de progreso… Pero ¿Quién habla realmente de las personas?

¿Dónde queda la humanidad cuando alguien tiene que elegir entre pagar un alquiler, llenar la nevera o mantener la luz encendida?

Hemos construido ciudades enormes, edificios de lujo y sociedades aparentemente modernas, pero seguimos teniendo dificultades para ofrecer algo tan básico como un hogar, oportunidades y una vida digna.


Y mientras nos enfrentamos unos a otros por ideologías, colores y banderas, los verdaderos problemas siguen creciendo.

No necesitamos más odio. Necesitamos conciencia.

No necesitamos políticos que alimenten la división. Necesitamos personas comprometidas con las personas.

No necesitamos una sociedad que mida el valor de alguien por lo que posee, sino por lo que aporta, por su humanidad y por su capacidad de respetar al prójimo.

Quizás el verdadero progreso no consista en construir más edificios, acumular más riqueza o alcanzar más poder.


Quizás el progreso consista en que nadie tenga que vivir en la calle, que nadie pase hambre y que nadie pierda su dignidad por no tener dinero.

Porque una sociedad que abandona a sus personas no puede llamarse verdaderamente desarrollada.

No escribo desde ningún partido político, ni represento ninguna bandera. Escribo desde la mirada de alguien que observa, que ha vivido, que ha caído y que ha aprendido que la dignidad humana está por encima de cualquier ideología.



Menos poder y más humanidad.
Menos apariencia y más conciencia.
Menos división y más solidaridad.

DUENDE ERRANTE
Pensamiento libre. Conciencia despierta. Humanidad por encima de todo.

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