jueves, 17 de septiembre de 2026

Duende Errante Garrapatero

 No todo el mundo lo entiende.

Hay gente que escucha música.
Y luego estamos los garrapateros, que la vivimos.


Yo no me inspiro en los que salen en la tele con ropa cara y canciones vacías.

Yo me inspiro en ellos.



                                                           Entre Cañaberales...

En tres chavales de Jerez sentados en un sofá viejo tirado en la calle, con una guitarra con el golpe gastado, un tambor y unas gafas blancas.


Sin discográfica detrás.
Sin postureo.



Sin miedo al que dirán.


Así nació Los Delincuentes.


Así nació La Banda del Ratón.


Así nació el sentimiento garrapatero que nos traen las flores.

Migue, el del medio.


Miguel Benítez, el Rey del Regaliz.

El que tenía 18 años y ya escribía como si hubiera vivido tres vidas. 


El que cantaba con las gafas blancas al revés y con el corazón por delante.


Murió con 21 años, pero nos dejó lo más importante: nos enseñó que se puede ser flamenco y rockero, poeta y callejero, canalla y tierno a la vez.



Nos enseñó que no hace falta ir limpio para ir con verdad.
Que se puede cantar descalzo y llegar más lejos que muchos con zapatos caros.

Por eso me inspiro en ellos.



                                                 Vista desde la otra punta, El Refujio.


Porque yo también soy de caminos imperfectos.


De tierra, no de alfombra.


De fuego en el campo, no de focos en un teatro.


Como ellos, yo no quiero una vida empaquetada al vacío.


Quiero una vida con duende.


Quiero oler a leña.


Quiero hablar con mis perros Roma y Negro mirando el monte.


Quiero que mi bar sea La Campana y mi catedral sea la Peña Juan Breva.
Quiero que mis maestros sean mi abuelo Diego y gente como Migue.



Ser Duende Errante Garrapatero es eso.


Es llevar el aire de la calle dentro.
Es saber que la riqueza no está en acumular, sino en sentir.
Es no deberle tu identidad a ningún sistema.






Los Delincuentes no murieron. Están mas vivos que nunca ,ole JOe...


Mientras haya un chaval en Málaga, en Jerez o en La Trinidad que coja una guitarra y cante aunque desafine, pero cante con verdad, ellos siguen vivos.



Gracias, Migue.
Gracias, Canijo.
Gracias, Diego Pozo.



Gracias por recordarme por qué camino fuera del rebaño.

Nos vemos en la calle, en el fuego, en el compás.



Duende Errante Garrapatero
Antonio Gutiérrez Blanca

Málaga - Andalucía

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