sábado, 15 de agosto de 2026

Entre el último petardo y el primer trueno

 

Entre el último petardo y el primer trueno

Esta madrugada me desperté a las dos.

Málaga estaba metida en una de esas noches de verano que parecen tener vida propia. Viento fuerte, lluvia, relámpagos y truenos rompiendo el silencio.

Y entonces ocurrió algo curioso.

Me desperté justo con el último petardo de la noche y el primer trueno de la tormenta.

Como si Málaga hubiera cambiado de escenario en un segundo.

Hoy comienza la Feria. La ciudad se prepara para la música, las luces, las calles llenas de gente y las noches largas.

Pero yo me quedo un momento aquí.

Escuchando la lluvia.

Mirando cómo el viento mueve los árboles.

Sintiendo ese olor a tierra mojada que solo aparece cuando el cielo decide descargar sobre nosotros.

Hay momentos que no necesitan nada más.

No hace falta música, ni ruido, ni multitudes.

A veces basta con estar despierto mientras todo sucede.


Roma y el Negro descansan cerca. Yo escucho la tormenta y pienso en todas esas veces que la vida también ha parecido una tormenta.

Porque quizá crecer no consiste en conseguir que deje de llover.

Quizá consiste en aprender a quedarse.

A respirar.

A esperar.

A descubrir que después del trueno también llega el silencio.

Y que incluso en mitad de una tormenta puede existir algo hermoso.

Esta noche, cuando Málaga esté de Feria, seguramente habrá luces por todas partes.

Pero yo recordaré esta madrugada.

El momento exacto en que terminó el último petardo y comenzó el primer trueno.

Porque hay amaneceres que no necesitan salir el sol para empezar.

Duende Errante
Respirando. Paso a paso.

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