sábado, 23 de mayo de 2026

5 años soportando el abuso silencioso

 

Hay heridas que no se ven, pero desgastan lentamente la vida de una persona. Durante 5 años he convivido con situaciones de acoso, coacción, manipulación y presión emocional que dejaron consecuencias profundas, muchas veces invisibles para quienes observan desde fuera.

El abuso constante no solo afecta la tranquilidad; también altera la forma en la que uno se relaciona consigo mismo y con el mundo.

 Cuando una persona vive durante años bajo tensión, críticas, desprecios o control emocional, termina buscando formas de escapar del dolor. 

En muchos casos, las adicciones aparecen precisamente ahí: como refugio, como anestesia emocional o como una manera desesperada de soportar aquello que parecía imposible de cambiar.



Lo más duro no es únicamente haber caído en esas adicciones, sino intentar rehabilitarse mientras continúan las conductas abusivas alrededor.

 Recuperarse requiere fuerza, estabilidad y apoyo, pero muchas veces el entorno sigue alimentando el mismo sufrimiento que provocó la caída inicial.

Sin embargo, reconocerlo y hablarlo ya forma parte de la recuperación. 

La rehabilitación no consiste solo en abandonar una adicción; también implica reconstruir la dignidad, recuperar la libertad emocional y aprender a poner límites a quienes durante años cruzaron todas las líneas del respeto.

Nadie debería sentirse culpable por haber desarrollado mecanismos de defensa ante una vida marcada por el desgaste psicológico.

 Lo importante es decidir avanzar, incluso cuando otros siguen intentando arrastrarte hacia el mismo lugar oscuro del que estás tratando de salir.

Hoy entiendo que sanar no significa olvidar lo vivido, sino impedir que el abuso siga definiendo quién eres.

 La recuperación es una lucha diaria, pero también es una declaración de resistencia, dignidad y esperanza.

sábado, 16 de mayo de 2026

48 Añitos...Maquiavelo- Jung- Niethche.

48 Años, Fuego, Amigos y Verdad.
Hay cumpleaños que se celebran con grandes fiestas, ruido y apariencias…
y luego están los cumpleaños de verdad.
Este año cumplí 48 vueltas al sol rodeado de lo único que realmente importa: la sencillez, el fuego encendido y dos amigos de los que quedan pocos. Carlos y Diego.


Solo una parrilla improvisada, unas sillas rescatadas, madera en el suelo y el aire libre acariciando la tarde mientras el sol se escondía entre los cañaverales.
Y allí, en medio de ese rincón perdido, entendí algo importante:
la riqueza no siempre está en el dinero.
A veces está en poder mirar alrededor y sentir paz.
A los 48 ya no necesito impresionar a nadie.
Prefiero una conversación sincera antes que cien palabras vacías.
Prefiero reír alrededor de unas brasas que perderme entre multitudes sin alma.
Carlos y Diego no son solo amigos.
Son compañeros de camino.
De esos que aparecen cuando la vida aprieta, cuando uno cae, cuando hace falta silencio o una mano.
Y eso vale más que cualquier regalo.
Mientras chisporroteaba la carne sobre el fuego, pensé en todo lo vivido.
Las caídas.
Las montañas subidas.
Las noches oscuras.
Las veces que hubo que volver a empezar desde cero.
Y aquí seguimos.
Más curtidos.
Más conscientes.
Más humanos.
“Duende Errante Garrapatero” no es solo un nombre.
Es una forma de vivir.
Errante, porque sigo buscando.
Duende, porque aún siento el arte y el alma.
Garrapatero, porque nunca fui de caminos perfectos, sino de tierra, madera, fuego y verdad.
Hoy celebro la vida.
Celebro seguir aquí.
Celebro a los amigos auténticos.
Y celebro que todavía me queda mucho por cantar, construir y sentir.

Gracias, Carlos.
Gracias, Diego.

Y gracias a la vida por estos 48 años de aprendizaje. 

— Antonio Gutiérrez Blanca
Duende Errante Garrapatero

viernes, 15 de mayo de 2026

Tierra de Acebuches y Pólvora.

 

En las sierras ásperas de Andalucía, donde el viento trae todavía ecos de rezos en árabe y campanas castellanas, nació una historia que nunca escribieron los vencedores. La historia de un pueblo que aprendió a resistir entre olivares, cuevas y caminos polvorientos.

Dicen los viejos que cuando cayó Conquista de Granada, no terminó solamente un reino. Terminó una forma de mirar el mundo. Las fuentes dejaron de cantar en árabe, los libros ardieron y muchos hombres y mujeres de Al-Ándalus tuvieron que esconder su lengua y sus nombres.

Pero la memoria no desaparece tan fácil.

En las Alpujarras, en Sierra Morena y en los montes de Ronda comenzaron a surgir hombres perseguidos por los nuevos señores: moriscos huidos, campesinos sin tierra, jornaleros hambrientos y desertores. A algunos los llamaron criminales. Otros los llamaron bandoleros.

La verdad era más compleja.


Aquellos bandoleros conocían cada barranco y cada encina. Robaban convoyes de nobles y recaudadores, ayudaban a familias expulsadas y cruzaban la noche como sombras antiguas de Al-Ándalus. Muchos llevaban amuletos con versos del Corán cosidos bajo la camisa, aunque ya nadie pudiera leerlos.

Uno de ellos era Yusuf el Tuerto, nacido cerca de Granada. Su abuelo había sido alarife; su padre, jornalero. Él aprendió desde niño que en Andalucía la tierra era rica, pero el pueblo pobre. Cuando los soldados quemaron su aldea por sospechar que escondían libros prohibidos, Yusuf huyó a la sierra.

Allí reunió a otros como él.

—No somos ladrones —decía junto al fuego—. Somos hijos de una tierra olvidada.

Durante años atacaron diligencias de terratenientes y repartieron trigo entre cortijos miserables. La Guardia los perseguía, pero el pueblo callaba. Porque en cada venta, en cada taberna y en cada patio blanco había alguien que recordaba que aquellos hombres luchaban contra el abuso.



Con el tiempo, las historias crecieron. Yusuf se convirtió en leyenda. Algunos juraban haberlo visto desaparecer entre la niebla de Sierra Morena montando un caballo negro. Otros decían que rezaba mirando al sur, hacia el mar que une Andalucía con África.

Pasaron siglos.

Cambiaron los reyes, las banderas y las guerras. Pero Andalucía siguió siendo tierra de jornaleros, emigrantes y memoria herida. Entonces nacieron nuevas voces que ya no empuñaban trabucos, sino palabras.

A principios del siglo XX apareció Blas Infante, que habló otra vez de Al-Ándalus no como un reino perdido, sino como raíz cultural de un pueblo mestizo y abierto. Recordó que Andalucía tenía historia propia, dignidad propia y derecho a levantarse.

Muchos andalucistas vieron en los antiguos bandoleros algo más que delincuentes: vieron rebeldes populares nacidos de la injusticia. Hombres y mujeres que se negaron a aceptar el hambre mientras otros acumulaban tierras infinitas.

Y así, entre coplas, banderas verdiblancas y noches de verano, la memoria siguió viva.

Porque Andalucía nunca fue solo folclore para turistas.

Fue frontera, mezcla, resistencia y pueblo.

Y todavía hoy, cuando el sol cae rojo sobre los olivares y el aire huele a jara y leña, algunos dicen que los viejos bandoleros de Al-Ándalus siguen cabalgando por las sierras, cuidando la memoria de quienes nunca quisieron agachar la cabeza.

La Peña Juan Breva: un rincón donde el flamenco sigue vivo.

 

Hay lugares que no solo se visitan… se sienten.

La Peña Juan Breva es uno de esos espacios donde el flamenco respira en cada pared, en cada guitarra y en cada quejío que se escucha al caer la noche.

Tuve la oportunidad de tomar esta fotografía en uno de los rincones más emblemáticos de la peña, un lugar que mezcla historia, arte y pasión flamenca.




 La imagen refleja precisamente eso: el valor de escuchar, de sentir y de dejarse llevar por el arte. Porque el flamenco no se entiende solo con los oídos; se vive con los cinco sentidos.

La Peña Juan Breva no es únicamente una peña flamenca. También es un museo dedicado a conservar la memoria y la esencia del flamenco más puro. Entre guitarras antiguas, carteles históricos, fotografías y objetos llenos de historia, uno puede recorrer décadas de cultura andaluza y comprender la importancia de este arte universal.

Pero lo más especial ocurre cuando llega la noche.
Cada día, la peña cobra vida con actuaciones en directo donde cantaores, guitarristas y bailaores mantienen viva la tradición flamenca en un ambiente cercano y auténtico. Aquí no hay artificios: solo verdad, compás y emoción.

Para quienes aman el flamenco, visitar este lugar es casi una obligación. Y para quienes aún no lo conocen, puede convertirse en la puerta perfecta para descubrir un arte capaz de emocionar desde el primer acorde.

Desde Duende Errante Flamenco, seguimos recorriendo lugares donde el flamenco conserva su alma intacta. Y la Peña Juan Breva es, sin duda, uno de ellos.

“Saber escuchar es arte…”
Y en este rincón de Málaga, el arte se escucha todos los días.

jueves, 14 de mayo de 2026

Un encuentro en el centro de Málaga con El Tijeritas

 Hay encuentros que parecen escritos por el destino. Paseando por las calles estrechas del centro de Málaga, entre fachadas antiguas, ecos de guitarras lejanas y el murmullo de la gente, Sanma y yo vivimos uno de esos momentos que quedan grabados para siempre.

La tarde tenía esa luz cálida tan característica de Málaga. Caminábamos sin prisa, disfrutando del ambiente del casco histórico, cuando de repente apareció él: El Tijeritas. Con esa mezcla de arte callejero, mirada profunda y alma flamenca que solo tienen quienes han vivido mucho y sentido aún más.


Nos detuvimos a hablar unos minutos. Bastaron unas pocas palabras para notar que detrás de aquella sonrisa había historias, noches de cante, caminos recorridos y mucho duende. El ambiente parecía detenerse alrededor. Málaga seguía moviéndose, pero en aquel rincón del centro se creó un pequeño universo flamenco.

Sanma, siempre atento a los detalles, no tardó en conectar con él. Entre bromas, recuerdos y alguna que otra anécdota improvisada, surgió una conversación auténtica, de esas que no necesitan filtros. Yo observaba la escena pensando en cómo el flamenco sigue siendo eso: encuentros humanos, emoción directa y verdad.

La foto que nos hicimos juntos resume perfectamente el momento. Tres personas distintas compartiendo una misma energía en medio de una calle malagueña llena de historia. Sin escenario, sin focos, sin artificios. Solo calle, conversación y duende.

Málaga tiene esa magia. Nunca sabes cuándo una simple caminata puede convertirse en una historia digna de recordar. Y aquella tarde, junto a Sanma y El Tijeritas, el centro de la ciudad nos regaló precisamente eso: un instante auténtico, flamenco y profundamente humano.

El duende aparece cuando menos lo esperas

Quizá por eso seguimos caminando, cámara en mano y corazón abierto. Porque a veces, entre callejones, conversaciones improvisadas y miradas sinceras, aparece el verdadero espíritu del flamenco.

Y cuando ocurre, solo queda agradecer el momento y dejarse llevar.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El flamenco no llegó a mi vida de forma casual.

Sentimiento Garrapatero .

 Desde muy pequeño ya formaba parte de mis días, de mis recuerdos y de las conversaciones que llenaban las tardes junto a mi abuelo Diego. 

Fue él quien me abrió las puertas de ese mundo tan profundo y tan nuestro, un universo donde el cante no solo se escucha, sino que se siente y se vive desde dentro.

Mis primeros recuerdos ligados al flamenco nacen en el Bar El Racimo, en la barriada de La Trinidad. Aquel lugar tenía algo especial. 

No era solamente un bar; era un punto de encuentro para aficionados, cantaores y personas que entendían el flamenco como una forma de expresar la vida. Allí se respiraba compás, respeto y verdad. Entre el sonido de las conversaciones, el aroma del café y el eco de alguna guitarra sonando de fondo, fui descubriendo poco a poco la magia de este arte.

Mi abuelo Diego era un apasionado del cante. Le brillaban los ojos cuando hablaba de los grandes maestros, cuando sonaba una seguiriya o cuando alguien arrancaba una soleá cargada de sentimiento.

 Él me enseñó que el flamenco no trata solo de técnica o de música, sino de emociones.

 Me hizo entender que cada quejío guarda una historia, que cada letra nace de experiencias reales y que el cante tiene la capacidad de transmitir alegría, dolor, lucha y esperanza en apenas unos versos.

Recuerdo quedarme observando en silencio mientras los mayores hablaban de compás, de festivales y de antiguos cantaores. 

Aunque era pequeño, algo dentro de mí conectaba con todo aquello. 

Había una autenticidad imposible de explicar. El flamenco tenía fuerza, tenía alma, y poco a poco comenzó a formar parte de mi identidad.

Con el paso de los años entendí que el flamenco es mucho más que un género musical. Es cultura, memoria y herencia. Es la voz de generaciones enteras que encontraron en el cante una manera de expresarse cuando las palabras no bastaban. Cada palo flamenco transmite una emoción distinta: la profundidad de la seguiriya, la melancolía de la soleá, la alegría contagiosa de unas bulerías o la sensibilidad de los fandangos.

También comprendí que el flamenco tiene una enorme capacidad para unir a las personas. En torno a una guitarra y unas palmas desaparecen las diferencias. Solo importa el sentimiento compartido. Y eso era precisamente lo que veía en El Racimo: personas distintas unidas por la misma pasión.

Hoy, cuando miro atrás, entiendo que aquellos momentos con mi abuelo Diego fueron mucho más importantes de lo que imaginaba. 

Él no solo me enseñó a escuchar flamenco; me enseñó a sentirlo y a respetarlo. Gracias a él aprendí a valorar nuestras raíces y a comprender la importancia de mantener viva una tradición que forma parte de nuestra historia.

El flamenco sigue acompañándome en mi vida. Sigue emocionándome como cuando era niño sentado en aquel bar de La Trinidad, escuchando conversaciones y cantes que parecían salir directamente del alma. 

Y quizás esa sea la grandeza del flamenco: que nunca deja de tocarte por dentro, porque cuando uno descubre el verdadero sentimiento flamenco, ya lo lleva consigo para siempre.



#Flamenco #DuendeErrante #CanteFlamenco #LaTrinidad #Raices #ArteFlamenco

martes, 12 de mayo de 2026

Caminando Fuera del Rebaño

Hay quienes nacen para seguir caminos marcados, horarios impuestos y vidas empaquetadas al vacío. Y luego estamos los que un día decidimos mirar alrededor y preguntarnos:

¿de verdad esto es vivir?

Vivimos en un sistema que nos educa para consumir más de lo que necesitamos, trabajar más de lo que soñamos y deber más de lo que poseemos.

 Un engranaje perfectamente diseñado para mantenernos ocupados, distraídos y obedientes.

 Nos venden libertad mientras hipotecan nuestro tiempo. 

Nos prometen éxito mientras nos alejan de nosotros mismos.


Yo elegí otra ruta.


                                            Sanmma en una barbacoa , Donde vive el Duende.

                                                                 30-Abril,2026


No porque sea más fácil, sino porque es más real.

Mi vida no cabe dentro de oficinas grises ni de rutinas repetidas.

 Prefiero el humo de una hoguera improvisada, el sonido del viento entre la maleza y la incertidumbre del camino antes que la falsa seguridad de una existencia programada.

 He aprendido que la riqueza no está en acumular objetos, sino experiencias. 

No está en competir, sino en sentir.

Ser un “duende errante” es aceptar que el mundo todavía guarda rincones salvajes, silencios auténticos y momentos imposibles de comprar. 

Es vivir ligero para que el alma pese menos. 

Es dormir bajo cielos abiertos y despertar sabiendo que el día pertenece a uno mismo, no a un reloj ni a una factura.

Mientras muchos persiguen una felicidad fabricada en escaparates, yo encuentro la mía en lo simple: una fogata encendida, unas botas gastadas, el olor de la tierra mojada y la libertad de no deberle mi identidad a ningún sistema.

No huyo de la sociedad.
Huyo de la resignación.

Porque cuando uno se aparta del ruido, empieza a escuchar algo más importante: su propia voz.

Y quizás ahí comienza la verdadera aventura.


                                 (Maquiavelo , Jung y Nietzche)



lunes, 11 de mayo de 2026

Junto a A.MAR. en la cañada del Lobo Málaga.

 Hoy compartimos una jornada muy especial en plena naturaleza, recorriendo uno de los enclaves más conocidos de la Sierra de Mijas: la ruta de Cañada del Lobo.


La actividad la realizamos junto a los compañeros de la Asociación Malagueña de Alcohólicos Rehabilitados, compartiendo un día de senderismo, convivencia y aire puro en un entorno natural privilegiado.

Durante la ruta disfrutamos de unas vistas espectaculares de la costa malagueña, senderos rodeados de pinos y varios puntos emblemáticos de la sierra, entre ellos la conocida figura del lobo que corona uno de los miradores más visitados de la zona.

 El buen ambiente y las conversaciones durante el camino hicieron que la experiencia fuese todavía más enriquecedora.

Este tipo de actividades demuestran cómo la naturaleza, el compañerismo y el deporte pueden convertirse en una herramienta muy positiva para desconectar, fortalecer vínculos y seguir avanzando paso a paso.

Gracias a todos los compañeros por compartir esta jornada y por hacer del camino una experiencia inolvidable.

Momentos de la ruta

  • Caminata por los senderos de la Sierra de Mijas.
  • Parada en el mirador de la Cañada del Lobo.
  • Fotografías grupales y convivencia entre compañeros.
  • Una mañana llena de naturaleza, esfuerzo y buenas conversaciones.

Hasta la próxima aventura.

domingo, 10 de mayo de 2026

FARO DE TRAFALGAR: DONDE EL VIENTO HABLA

“Hay lugares que no se visitan… se quedan viviendo dentro de uno.”

Aquel viaje a Cádiz no estaba planeado para cambiarme la vida. 

Solo era otra ruta más, otro destino marcado en el mapa, otra escapada buscando aire y kilómetros. 

Pero el Faro de Trafalgar tenía algo distinto. Algo difícil de explicar.

Llegué acompañado de Sanma y mis perros, con la mochila cargada de historias, cansancio y demasiados pensamientos acumulados.

 Era invierno y la playa estaba prácticamente vacía.



 El viento golpeaba fuerte, como si quisiera arrancarte todo lo que llevabas dentro.

Recuerdo caminar por la arena mirando el horizonte durante horas. Sin música. 

Sin prisas. Solo el sonido del mar, el viento y mis pasos perdiéndose en aquella inmensidad.

A veces viajamos creyendo que buscamos lugares… cuando en realidad buscamos silencio.

El Faro de Trafalgar tiene esa magia salvaje. No intenta impresionarte. No necesita hacerlo. 

Su fuerza está en la tranquilidad, en la sensación de libertad absoluta, en esa mezcla entre mar bravo y calma interior que te obliga a parar y escucharte.

Aquella tarde entendí algo importante: llevaba años recorriendo carreteras, escalando montañas y durmiendo en lugares improvisados intentando escapar de muchas cosas. 

Pero por primera vez sentí que no necesitaba huir de nada.

Y allí, sentado frente al mar, comprendí que la verdadera riqueza de viajar no está en los kilómetros recorridos… sino en las partes de ti mismo que vas recuperando por el camino.

“Duende Errante” nace de momentos como este.

De playas vacías.
De noches sin rumbo.
De conversaciones con desconocidos.
De carreteras infinitas.
De roca, arena, lluvia y libertad.

Porque hay viajes que se olvidan…
y otros que terminan convirtiéndose en parte de tu historia.

sábado, 9 de mayo de 2026

TENERIFE: DONDE LA ROCA TE PONE A PRUEBA

“La escalada no solo me enseñó a subir montañas… me enseñó a no rendirme.”

Esta imagen representa mucho más que una simple sesión de búlder en Tenerife.

 Representa años de búsqueda, de kilómetros recorridos y de momentos vividos entre roca, polvo y libertad. 

Durante una década viajé por diferentes rincones de España y Francia descubriendo lugares únicos donde cada pared escondía una historia y cada línea se convertía en un desafío personal.


Tenerife fue uno de esos lugares que dejan huella. 

Su roca volcánica, el paisaje salvaje y la energía de la isla crean un entorno especial para quienes viven la escalada como una forma de vida.

 Aquí aprendí que no siempre importa llegar arriba; a veces lo importante es insistir, confiar y seguir intentando incluso después de caer una y otra vez.

“Duende Errante” nace precisamente de eso: del movimiento, de la carretera, de las experiencias reales y de la necesidad de compartir todo lo vivido durante estos años de aventura.

Esta parte del  blog será un espacio dedicado a la escalada, los viajes, las historias auténticas y la pasión por descubrir lugares donde el cuerpo y la mente encuentran su verdadero límite.

Porque al final, cada roca tiene una historia… y esta apenas acaba de empezar.

Viva la Vida... ( Luis).

jueves, 7 de mayo de 2026

Bienvenidos a un rincón donde la vida se cuenta sin filtros.

 Este blog nace para hablar de lo que muchos viven y pocos se atreven a contar. Aquí encontrarás historias reales, experiencias humanas, reflexiones sobre las adicciones, el arte del cante flamenco, la pasión de los carnavales y relatos que dejan huella.

No buscamos aparentar. Buscamos emocionar, informar y conectar.

Cada entrada está escrita desde la verdad, la cultura popular y la calle. Desde la superación personal hasta las noches de carnaval; desde el dolor silencioso de las adicciones hasta la fuerza del flamenco como forma de vida.


¿Qué encontrarás aquí?

  • Historias reales y testimonios que invitan a pensar.
  • Artículos sobre adicciones, recuperación y conciencia social.
  • El sentimiento del cante flamenco y sus protagonistas.
  • Carnaval, tradición, crítica y pasión.
  • Opinión, cultura y experiencias auténticas.

Un espacio con voz propia

Vivimos rodeados de contenido vacío. 

Este blog apuesta por algo diferente: textos con alma, cercanos y directos, capaces de crear comunidad y generar conversación.

Queremos crecer junto a nuestros lectores y convertir este espacio en un referente para quienes buscan contenido humano, cultural y auténtico.

Publicidad y colaboraciones

Este proyecto está abierto a colaboraciones, patrocinios y publicidad relacionada con cultura, música, eventos, asociaciones, bienestar y proyectos sociales.

Si compartes nuestros valores y quieres formar parte de esta comunidad, este es el lugar perfecto para conectar con una audiencia real y comprometida.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Studio #1


Donde el sonido no solo se escucha… se siente.
En Duende Errante Studio nace un espacio creado para artistas que buscan algo más que una grabación: buscan verdad, identidad y alma en cada nota. Un lugar íntimo, cálido y cuidado al detalle, donde la madera, la acústica y la esencia se unen para dar vida a tu música.


Ofrecemos servicios de: 

🎙️ Grabación
🎚️ Mezcla
🎧 Mastering

Todo con un enfoque artesanal, cercano y profesional, respetando la esencia de cada artista y potenciando su sonido único.

Aquí no fabricamos música en serie.
Aquí se crea desde dentro.
Si tienes algo que decir, este es tu sitio.
Si tienes duende… aquí lo vas a encontrar.

Próximamente...

domingo, 3 de mayo de 2026

#3. Mi camino hacia la rehabilitación .


Testimonio de Antonio Gutiérrez Blanca en A.MAR .
 Asociación de Alcohólicos Malagueños. Rehabilitados.
      13_05_1978

¿Cuándo te diste cuenta de que tenías un problema con el alcohol?

El alcohol empezó como una vía de escape, algo social que poco a poco se volvió necesidad.

Me di cuenta cuando ya no controlaba cuándo ni cuánto bebía. 
Perdí días, perdí momentos con
mi familia y, sobre todo, me perdí a mí mismo. 
Tocar fondo fue darme cuenta de que el alcohol estaba decidiendo por mí.

¿Qué fue lo más difícil de reconocer la adicción?

Lo más duro fue romper el autoengaño. Decirme 'yo controlo' cuando en realidad era el alcohol quien me controlaba. 
El orgullo y la vergüenza pesan mucho. Admitir que necesitaba ayuda me
hizo sentir vulnerable, pero fue el primer paso real hacia la libertad.

¿Cómo llegaste a A.MAR?

Llegué a A.MAR - Asociación de Alcohólicos Malagueños Rehabilitados tras la muerte de mi sobrino.
 ( Abraham).2006

Allí encontré algo que no esperaba: comprensión sin juicio. Escuchar a otras personas con mi misma lucha me hizo sentir que no estaba solo.

¿Qué papel ha tenido A.MAR en tu proceso de rehabilitación?

A.MAR ha sido mi segunda casa. 
Me dieron herramientas, pero sobre todo me dieron dignidad.
Las terapias de grupo, el acompañamiento individual y la rutina me ayudaron a reconstruirme
día a día. 
Me enseñaron que la rehabilitación no es solo dejar de beber, es aprender a vivir sin necesitar evadirte.

¿Hubo recaídas en el camino? ¿Cómo las afrontaste?

Sí, las hubo. 
La recuperación no es una línea recta.
 La diferencia esta vez fue que en A.MAR
aprendí que una recaída no borra todo el camino avanzado.
 En lugar de hundirme en la culpa,
pedí ayuda. 
Hablamos, analizamos qué pasó y seguí. Entender que pedir ayuda es de valientes
lo cambió todo.

¿Qué ha cambiado en tu vida desde que estás en rehabilitación?

Ha cambiado todo. 
He recuperado la relación con mi familia, duermo en paz, y he vuelto a sentir
ilusión por proyectos como El Duende Errante Studio. 
Hoy valoro las cosas pequeñas: un café
sin temblores, una conversación lúcida, mirar a los ojos sin esconderme. 
He recuperado al dueño de mi vida.

¿Qué le dirías a alguien que está pasando por lo mismo y no se atreve a pedir ayuda?

Le diría que no espere a tocar fondo. Que el infierno del alcoholismo se vive en silencio y en soledad, pero la salida se camina acompañado. 
Pedir ayuda no es de débiles, es el acto más valiente que harás. 
En sitios como A.MAR hay gente que te tiende la mano sin preguntar, solo
para ayudarte a levantar. 
Se puede salir.
 Yo soy la prueba.

¿Cómo ves tu futuro ahora?

Lo veo con esperanza, que es algo que había perdido. Sé que es un trabajo de día a día, 'solo
por hoy', como decimos en A.MAR. Mi futuro pasa por seguir cuidándome, por ayudar a otros que empiezan este camino y por mantener vivo El Duende, porque el arte también me ha
salvado. 
Donde vive el Duende, ahora también vive la sobriedad.

“La rehabilitación no es el final de mi historia con el alcohol. Es el principio de mi historia conmigo mismo.”

Gracias a A.MAR - Asociación de Alcohólicos Malagueños Rehabilitados por devolverme la vida.

El Duende Errante Studio .
 Donde vive el Duende.