lunes, 15 de junio de 2026

A veces el cuerpo habla antes que la mente.


El viernes desperté con un dolor intenso en la rodilla derecha. Inesperado. 

De esos pequeños acontecimientos físicos que, aunque aparentemente simples, tienen la extraña capacidad de obligarte a detenerte y mirar hacia dentro.

Y quizá no ha sido casualidad.

He pasado este fin de semana en una especie de observación silenciosa, no solo pendiente de cómo evolucionaba ese dolor, sino también contemplando otros movimientos, otros asuntos que llevan tiempo agitándose alrededor y que, de algún modo, parecen haber decidido coincidir en el mismo instante.

Hay momentos en los que la vida acumula preguntas sin ofrecer todavía respuestas.

Y uno aprende —o al menos lo intenta— a no reaccionar inmediatamente.

 A no correr hacia la necesidad casi automática de intervenir, corregir, resolver o anticipar. 

He dedicado estos días a algo que a veces cuesta más que actuar: esperar con conciencia.

Observar.

En Arico Nuevo Tenerife junto a Roma.

Pensar con serenidad en aquello que verdaderamente está en mis manos y en aquello que, por mucho que mi mente quiera domesticarlo, pertenece a territorios que no controlo.

Quizá crecer consiste precisamente en eso: en dejar de luchar contra todo lo que sucede y empezar a reconocer con honestidad dónde termina nuestra voluntad y dónde comienza el curso natural de las cosas.

Resulta curioso cómo a veces el cuerpo encuentra maneras muy precisas de recordarnos aquello que internamente necesitamos escuchar.

Tal vez esta rodilla no solo me pedía descanso físico.

Tal vez me estaba invitando a detener otro tipo de movimientos.

 Los impulsivos. 

Los que nacen del ruido interno.

 Los que nos hacen olvidar que no todo requiere una respuesta inmediata.

A veces sostener la calma también es una forma de acción.

Y quizá, en estos días, eso es exactamente lo que estoy aprendiendo otra vez: a permanecer sereno en medio de lo incierto, aceptando que no todo lo que importa depende de mí.

Casi estoico, en la línea de Marco Aurelio o ciertas reflexiones de Jiddu Krishnamurti.

2 comentarios:

  1. Me alegro muchísimo de esta reflexión-pausa, para tan necesaria como el respirar 🙌🙌🙌

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